DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

Directora 12/09/2015

Evangelio (Marcos 8, 27-35)

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino preguntó a sus discípulos:

–¿Quién dice la gente que soy yo?

Ellos le contestaron:

–Unos, Juan Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas. Él les preguntó:

–Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Pedro le contesto:

–Tú eres el Mesías.

Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.

Y empezó a instruirlos:

–El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar a los tres días.

Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió, y de cara a los discípulos increpó a Pedro:

–¡Quítate de mi vista, Satanás ! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

Después llamó a la gente y a sus discípulos y les dijo:

–El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por el Evangelio, la salvará.

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