DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

Directora 23/10/2015

Evangelio (San Marcos 10, 46-52)

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosa. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:

–Hijo de David, ten compasión de mí.

Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:

–Hijo de David, ten compasión de mí.

Jesús se detuvo y dijo:

–Llamadlo.

Llamaron al ciego diciéndole:

–Ánimo, levántate, que te llama.

Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

Jesús le dijo:

–¿Qué quieres que haga por ti?

El ciego le contestó:

–Maestro, que pueda ver.

Jesús le dijo:

–Anda, tu fe te ha curado.

Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

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